Capítulo II: El camaleón oscuro
En Londres era un día hermoso, soleado, algo extraño después de las últimas lluvias; nada hacía presagiar el trabajo que le tocaría enfrentar a nuestros protagonistas; se juntaron los tres más bien con otro objetivo:
- hoy te darás una ducha y te compraremos ropa… para ir a ver a unos clientes tienes que lucir bien…-
- ¡que! yo luzco perfecto… las chicas no se resisten a mí, ayer me acerque a una y empezó a gritar…-
- yo pensaría que me vas a asaltar…- le dice Eugeni.
- pues, es que no tienes buen gusto, si no mira a adrian… es un tipo que no tiene sentido de la moda y parece que te gustara…-
- ¡que! yo y adrian no tenemos nada… además de una amistad desde hace muchos años… cierto adrian…- adrian compra un café y no la toma en cuenta- siquiera tómame en cuenta…-
- bueno… y se cambiara el look- adrian le diese con el café en la mano.
- ya que no me queda otra… pues bien vamos a acabar por este par de niños sin sentido de la moda… -
- que si solo eres dos años mayor…-
- estos niños ya no tienen respeto…- empiezan a bajar por una calle.
- hay una noticia que llama mi atención, ayer en la noche hubo un robo de un tal camaleón negro… robo una pintura de Picazo, es una verdadera molestia y dice que esta noche quiere robar unos textos originales de Shakespeare- adrian parecía concentradísimo en la noticia y choco con un joven atractivo de cabello en punta negro y ojos claros con pinta de modelo gay – discúlpeme.
- no te preocupes… - mira a Eugeni – hola preciosa que hace una mujer tan bella como tú con un blouchard y un chiquillo…- los chicos siguen caminando y lo dejan atrás hablando solo, el amor dura hasta que pasa una joven muy guapa, con pecas, lentes y frenos.
- pues ya llegamos… un centro comercial…-
Los dos cazadores de recompensas se percataron de que su compañera había desaparecido y que al tratar de ingresar no lo dejaban entrar por el aspecto del vagabundo e idearon una creativa artimaña para ingresar, mientras esto ocurría Eugeni estaba en la librería viendo títulos de libros entre ellos había un libro de moda que trataba sobre el apasionado romancé entre una mujer mortal convertida en cucaracha y un hombre convertido en insecticida “muy parecida a romeo y Julieta, pero causaba una adicción mortal en las jóvenes menores de 18 años” el libro se titulaba el bicho canta hasta morir, en su segunda entrega, justo cuando nuestra protagonista tomaría el libro la misma chica del café lo tomo y empezaron a discutir:
- yo lo vi primero… es mío…- dijo Eugeni.
- no ese libro me pertenece, ya le saque el dinero a mi hermano para comprarlo…-
- dámelo…-
- no es mío… lo espero desde hace dos meses y nunca espero porque soy impaciente…- dijo la chica rubia y de gafas oscuras, en ese momento el libro de deshizo en dos en las manos de las jóvenes.
- yo no fui…- dijo Eugeni.
- mentirosa… tú lo rompiste…-
- no fuiste tú estoy segura de eso…-
- señoritas, ¿Quién me pagara el libro?- dijo el vendedor.
- ¡pues ella!- al mismo tiempo.
- no se preocupen lindas jovencitas… yo pagare este inocuo libro… pero, claro tienen que salir con migo…-
- pues claro – al mismo tiempo, el chico lo pago.
- pues ahora espero mi cita…- ambas chicas habían desaparecido – estas mujeres de Londres son realmente extrañas, como puede ser que se resistan a mis encantos Sud americanos.
Mientras el peluquero terminaba el trabajo dejando al vago con un aspecto más diferente:
- pero que le hiciste a mi cabello perfecto adrian… me siento como un niñato idiota…-
- te ves bien amigo… - sonrió – ahora córtele la barba.
- eso nunca… si tocas mi barba les disparare sin pensarlo-.
- cálmate amigo era solo una broma…-
- me asustaste… -
- ahora córtasela…- en voz baja.
- ya te dije que eso no pasara….- se sienten disparos desde dentro de la barbería y corren todos los guardias lanzándolos afuera y a dos chicas locas que habían roto un libro en una librería y peleaban afuera por quien sabia mas del Bicho canta hasta morir.
- oye Eugeni, quien es tu nueva amiga…-
- ¡que no es mi amiga…. de hecho la odio…!-
- no te ocupes es mutuo – contesto la chica.
- ¡Loreto! ven al auto hay trabajo que hacer…- grito alguien desde un colectivo.
- luego nos veremos me escuchas fea… y terminaremos con esta lucha…- mientras se subía al auto golpeo a alguien que salió disparado por la ventana… - la próxima vez que te vea te matare…-
- te estaré esperando…- grito la joven de ojos azules enfurecida.
Mientras tanto en el colectivo:
- quien era esa chica… acaso tienes una nueva amiga…- el joven del audífono en la oreja sonrió socarronamente.
- ¡cállate idiota o te golpeo igual que a Ariel!-
- valla sí que estas enojada… - el tipo se metió una pastilla de anís en la boca – ¿Por qué no la mataste? de seguro a ti no te hubiera costado nada derrotarla…-
- tu sabes que no mato a nadie… tu y Ariel son los asesinos del grupo…-
- casi lo olvido- Ariel salto dentro del auto – eres la única tan cobarde como para no ensuciarte las manos…- el joven volvió a volar por los aires.
- Ariel olvidaste que Loreto odia que le digan cobarde…- dijo el tipo del terno- hablando de eso contactaste a camaleón para el robo de esta noche.
- claro… está todo listo, cuando tengamos esos textos de Shakespeare podremos cobrar esa suma de dinero inmensa y eso incrementara considerablemente nuestros ingresos…-
- que les parece hoy será un día con mucha niebla por los últimos días de lluvia, déjenme vigilarlo a mí…- dijo Ariel con una pequeña sonrisa.
- si se escapa de nuestro control, solo mátalo y ya…- dijo el joven del terno con su sombrero apoyado en las piernas.
- no te preocupes, tú sabes lo eficiente que soy… - el tipo con aspecto de sueño desapareciendo del lugar convertido en una espesa niebla.
Los jóvenes cazadores de recompensas acababan de recibir una llamada de escoltan yark, pidiendo su cooperación para atrapar al ladrón llamado el camaleón, estos aceptaron a cambio de 300.000 euros y sin la aprobación de Eugeni.
- se supone que somos un equipo…- la joven golpeo a ro y lo lanzo contra una pared.
- quiero saber porque siempre me golpeas a mí…-
- porque odio ese aspecto de borracho y esa barba descuidada, te detesto…-
- de seguro tú te crees la octava maravilla del mundo…-
- pues para tu información es así…- dijo Eugeni.
- por favor, dejen de pelear – adrian mira a Ro – tú tienes tus pistolas listas-
- si jefe… claro que las tengo listas…-
- y tú puedes utilizar tus poderes hoy…-
- tienes dudas de eso contesto Eugeni…-
- pues bien entonces vamos a la biblioteca de la reina…-
30 minutos después en la biblioteca de la reina, todo un operativo policiales se desarrollaba para atrapar al camaleón negro, justo en ese momento llega un oficial junto con los tres cazadores de recompensas:
- Lord Monternivash… estos jóvenes dicen que vinieron a cazar al camaleón…-
- pues deben ser los jóvenes que me recomendaron del distrito oeste… sean bienvenidos…-
- gracias por el trabajo Lord…-
- no se ocupen por eso… solo tengo que pedirles una cosa pequeña…-
- si señor lo que usted quiera… - el jefe de policía sonrió.
- estas pulseras que tengo en mi mano son detectores infrasonidos, cada uno de ustedes tiene que tener puesto uno, así sabremos si hay algún extraño…-
- de acuerdo- ro le miro – quiero preguntarle algo antes de entrar.
- dígame-
- ¿Por qué le llaman el camaleón negro?-
- es un apodo que…- el policía miro asía el campo donde una espesa niebla se esparcía en el campo - le pusieron los periódicos franceses por su habilidad…-
- ¿habilidad?- Eugeni pareció intrigada.
- si… puede cambiar a voluntad de cuerpo sin importar, su género condición o estirpe- los tres se miraron sorprendidos.
- no importa cuán difícil sea el reto no nosotros lo lograremos solucionar…- los tres se miraron y entraron llenos de entusiasmo a la biblioteca.
* EL personaje que aparece en este capítulo tiene plena concordancia con la realidad y su semejanza a un personaje conocido por algunos no es mera coincidencia.
martes, 4 de mayo de 2010
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario